09 febrero, 2011

Cerrando la historia que empecé...

Mis tulipanes!!!! Ya comenté por Facebook el motivo de no seguir escribiendo aquí. Apareció alguien que cambió mi vida, alguien por quien merecía la pena cerrar totalmente esa historia que os estaba narrando, y que tanto trabajo me costaba desenmarañar de mi interior, pero que necesitaba contar para ir cerrando la herida que me había abierto.
Pero me siento en deuda con vosotros, los que me habéis seguido tenéis derecho a saber cómo seguía la historia… aunque realmente ya quedaba lo más duro, lo más difícil… el final, y por ello creo que voy a dedicaros ese final de la etapa que marcó aquel tiempo de mi vida.
Me remonto a mediados de junio, poco después de “cobrar”  nuestra apuesta, yo me sentía contenta por el paso dado, por la complicidad conseguida, pero a la vez tenía angustia, ansiedad, por no saber qué pasaría con nosotros… Recordaba con intensidad una frase que me dijo ÉL y que me marcó durante mucho tiempo: “Hacía tiempo que nadie me besaba así, despacio, sin prisas, con sentimiento, como estás haciendo tú hoy”. Eso me hizo sentirme especial, pero a la vez me apenaba saber que alguien que estaba diciendo eso no podía ser para mí.
En el trabajo ÉL seguía comportándose igual, yo a veces mejor, a veces peor, continuaba con mi vida. Pero una tarde, una conversación me descolocó por completo:
ÉL: Puede ser que te eche de menos… es que después de aquel día…
YO: qué?
ÉL: que ya has pasado a otro escalafón en mi vida… sabes demasiado de mi!!
YO: a otro escalafón? ahora donde me tienes?
ÉL: fue el mejor momento que  he pasado contigo desde que te conozco me encanto!!
YO: me alegro 
ÉL: y no hablo de sexo
hablo de las otras cosas
me sorprendiste
fue inolvidable
Me parecía que hablaba con el corazón porque se sentía comprendido, lo que no llegaba a saber si eso sería bueno o malo, hoy por hoy, sé que fue malo porque llegó a generar unas expectativas o albergar unas esperanzas que luego se rompieron...
Conforme iban pasando los días yo me sentía extraña. Surgían encuentros sexuales, que ni me estimulaban, ni me beneficiaban, no hacían más que confirmar que estaba demasiado pillada por ÉL y a la vez descubría que no me llevaba a ninguna parte. Que estaba  entrando en una espiral sin salida, sin sentido, sin fondo, sólo caía más y más profundo, sin saber de qué forma podría salir. Así que decidí ser “valiente” y contarle mis sentimientos. Supuso un desahogo para mí, sobre todo porque ví que tipo de hombre era ÉL, se me empezó a caer la venda de los ojos y comprender lo que tanta gente me había dicho y yo no era capaz de darme cuenta.


No valoró en ningún momento mis palabras, mis emociones, se limitó a decirme que teníamos que dejar de relacionarnos y cuando se me pasara el jaleo mental que tenía, volveríamos a tener una relación tranquila, sin comentarios que pudieran confundirme, y que si yo quería ÉL podía ayudarme a hacer que lo odiara. Obviamente yo no quería eso… prefería pasarlo mal y llevarme bien con ÉL, porque no quería cambiar mi forma de ser y menos por ÉL. Sólo tuvo un bonito gesto hacía mí diciendo que no quería perderme como amiga pero que si lo iba a pasar mal prefería desaparecer de mi vida en la medida que le fuera posible.
Ya puestos en la conversación no me quedó más remedio que preguntar…
YO: porque me buscaste? porque "necesitas" otra cosa distinta a tu mujer?
ÉL: yo no te busqué, apareciste delante mía, y como lo mío me aburre y no va bien encontré a alguien que me interesaba y que merecía la pena
YO: sigues pensando igual?
ÉL: no lo sé, mereces la pena sí pero por otro lado no quiero que lo pases mal, no vale enamorarse de mí.
Ahí casi acabó todo… Llegaron las vacaciones y apenas nos veíamos, pero un mal entendido, por terceras personas, como siempre, me hizo derrumbarme por completo, creo que caí donde no había más oscuridad. No hubo más palabras entre nosotros, lo único que me dijo: la traición produce más decepción que una mentira, o por lo menos para mí es más importante que me traicionen a que me mientan. Sólo os puedo decir que esa fue su última frase hacia mí. Yo le pedí, le supliqué una explicación. Para no variar su forma de ser nunca me la dio. Y yo me cansé de esperar a que me la diera. Lo borré de mi vida, de mi cabeza y de mi corazón.
Lo pasé mal durante unos meses, hasta que conseguí cerrar la herida, que pensé que tardaría más en sanar de lo esperado. Me ayudó mucho el escribir, contar la historia me hacía ir despertando del sueño que algún día imaginé que podía hacerse realidad. También es cierto, que el tiempo pasa muy deprisa y pone a todos en nuestro sitio.
Ahora todo ha vuelto a la normalidad. Seguimos siendo compañeros de trabajo. No ha habido nada más. ÉL sigue con su vida, y yo con la mía. Hablamos con total normalidad, como cuando nos conocimos, cuando  no había nada entre nosotros. Por suerte, creo que algo de amistad queda, eso me lo está demostrando, al no guardarme rencor, a no remover lo que en su día le hizo daño de mi forma de actuar, y al menos eso dice algo positivo de ÉL.

Sólo queda deciros que agradezco a todas mis amigas que me han apoyado durante esta etapa de mi vida y que, por suerte, desde diciembre soy la mujer más dichosa del mundo. Fui capaz de cerrar esa historia, y cuando menos lo esperaba… apareció Mr. J. Es un cielo de persona, no tengo palabras para agradecerle lo inmensamente feliz que me hace, y desde este rinconcito dedicarle el resto de historias que pueda escribir. J. se merece lo mejor, y espero poder dárselo, porque él ha sido lo más mágico y lo más maravilloso que me ha pasado en esta vida y me doy cuenta de que el amor verdadero existe y hasta que no apareció él no lo pude comprobar.

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